
Y tan relámpago!! En 34 horas, 1600.-km, una cena, una comida, unas cuántas paradas en vias de servicio, repostajes y demás, he ido y he vuelto. Para que lo entendáis, el domingo amanecimos en Gandía y dormimos en Santander. El lunes, amanecimos en Santander y dormimos de nuevo en casa, en Gandía.
Un amigo necesitaba ir urgentemente allí. Vivió en Cantabria durante una temporada y necesitaba documentación que lo atestiguara. No puede conducir con su carnet en España, así que necesitaba chófer, y sin dudarlo, lo acompañé.
No me puedo quejar. La pensión que reservamos estaba muy bien, muy limpia y muy acogedora. Por la noche, cenamos pescado y cordero, que estaban buenísimos. El ayuntamiento de Santander está muy bien cuidado, con su plaza delante y todo. La arquitectura en general me gustó mucho. He visto el mar cantábrico, aunque sea desde el coche en la autopista Bilbao-Santander, y a la vuelta, porque a la ida era de noche. Pero...
NO VUELVO A HACER UN VIAJE ASÍ EN COCHE, CONDUCIENDO YO SOLA, EN LA VIDA!!
La vuelta no ha estado mal, 7 horitas, y conduciendo con buen clima y de noche sólo por carreteras que conozco bien o regular por estar más cerquita de mi casa. Pero la ida... ay, la idaaa!! No se lo deseo a nadie!! Por coger un atajo en Zaragoza, nos perdimos. Se me hizo de noche cuándo aún nos faltaban 200.-km. Yo, que además de hiper prudente, soy miope, odio conducir de noche, porque no veo bien. Me falta la luz, las cortas no alumbran suficiente y no puedes ir con las largas deslumbrando a todo el mundo. Además, hacía mucho viento, y llovía muy fuerte durante mucho rato en la mayor parte del recorrido. Total, que ya estaba yo bastante desmoralizada viendo que todavía me quedaba un buen trecho para llegar. Mi compi se portaba muy bien, no se agobió mucho soportando mis bajas velocidades, y no dejábamos de decir "ya llegaremos", y tratábamos de tomarlo todo con mucho humor. Y entonces, escuchamos un "tac", otro a los dos segundos, y antes de que pudiéramos decir nada... PEDREGADA... así, con mayúsculas, cómo no la había visto en mi vida en 30 años de gota fría. No se veía nada, todo era blanco, y a mí no se me ocurrió otra cosa más que frenar, ante los gritos de mi compi, que me recordaron lo malo que es frenar algunas veces, así que solté el freno y me puse a reducir marchas... Estábamos llegando al peaje, y cuándo paré en la cola para pagar, sólo pude ponerme a llorar.
Pero bueno, ya está, fuimos y volvimos enteritos, sin poder disfrutar apenas del lugar, pero con los objetivos cumplidos al menor coste posible... eso sí, me llevé un mega regalito, extra. Si es que, el mundo es un pañuelo y nosotros los moquitos. Os cuento...
Antes de ir para Cantabria mandé un correo a Uge, compi bloguera futura mamá que muchos conocéis, virtualmente hablando. Pero dada la velocidad del viaje relámpago, no podíamos encontrarnos. La casualidad quiso que uno de los lugares dónde teníamos que hacer trámites, fuera el ayuntamiento de su ciudad, así que la llamé para pedirle un favor, ante un imprevisto que nos surgió. Y me dice "Estás en el ayuntamiento?", "Sí" le contesto yo, "Pues anda hacia el edificio de al lado que te estoy viendo".... Qué os parece?!?!?! Vivimo a 800.-km de distancia, y estábamos hablando por teléfono apenas a 10 metros!! Qué ilusión!! Qué alegria!! Sin duda lo mejor del viaje. Estuvimos charlando un ratito y pude comprobar en persona lo encantadora que es... Guapa, que ya verás cómo todo sale bien y pronto, que te lo mereces, y vas a ser una gran mamá!! Sólo por esto, ya mereció la pena el viaje relámpago.